Pregón 2025
Señor Cura Párroco,
Excelentísimo Señor Alcalde,
Ilustrísimas autoridades,
Hermanos y hermanas Mayores de las Cofradías y
Hermandades,
Queridos vecinos y visitantes de Cuevas del Almanzora.
Es para mí un honor y una inmensa responsabilidad estar hoy aquí, ante todos ustedes, al igual que otras ilustres personas me precedieron, para dar inicio a nuestra querida Semana Santa 2025. Agradezco profundamente la confianza depositada en mi persona para ser el pregonero de estas fiestas tan arraigadas en nuestro pueblo y quisiera hacer una mención especial a la Banda de cornetas y tambores “La Sentencia” porque en octubre de 2022, con motivo de la presentación del nuevo traje de la banda, me hicieron un homenaje y no pude articular palabra por la emoción del momento. Es por lo que aprovecho la ocasión para poder agradecer ahora el detalle.
Hoy mis palabras no son sólo las de un humilde pregonero, sino las de un músico que ha tenido el privilegio de vivir la Semana Santa a través de sus sonidos, de sus marchas, de su ritmo sagrado. Desde el redoble de un tambor hasta la melodía solemne de una marcha, la música es la voz invisible de nuestra devoción. Es el susurro que nos habla de sacrificio y redención; la esperanza que se eleva entre cornetas y tambores cuando una imagen se mueve al compás de una saeta.
Cuevas del Almazora es una tierra con una profunda tradición musical reflejada en sus diversas instituciones. Entre ellas destacan: la Escuela municipal de danza, música y teatro, que forma a numerosas generaciones en las artes escénicas. El conservatorio elemental de música, que brinda una formación académica a jóvenes talentos. La agrupación musical de Cuevas del Almanzora, la banda de cornetas y tambores “La Sentencia”, y en su día, la recientemente disuelta Agrupación musical Nuestra señora del Rosario.
Todas ellas contribuyen de manera activa y didáctica en la cultura musical, cofrade y a la difusión del patrimonio sonoro de nuestra tierra. Porque la música no es sólo acompañamiento; es oración, es plegaria elevada al cielo, es el eco de nuestro sentir cristiano.
¿Qué sería de nuestra Semana Santa sin las bandas que preceden a nuestros pasos, sin la melodía que envuelve su caminar, sin la emoción que eriza la piel cuando una corneta llora en la noche?
Cuántas veces al interpretar una marcha he sentido que la música hablaba por mí, que llevaba mi oración dónde mis palabras no podían llegar. Porque cada marcha tiene su historia, cada compás su sentimiento. No son simples notas en un pentagrama, son oraciones hechas música.
A los músicos cofrades, a esos hombres y mujeres que convierten su arte en plegaria, a través de su sacrificio. GRACIAS.
El sentimiento cofrade en Cuevas del Almanzora es como el agua que fluye por nuestro río Almanzora: a veces visible, a veces oculto, pero siempre presente, nutriendo nuestras raíces y fortaleciendo nuestra fe. Es un sentimiento que se transmite de generación en generación, que une a familias enteras y que se vive con intensidad durante todo el año.
Nuestro pueblo se prepara para vivir, una vez más, la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo de una forma inolvidable. Nuestra Semana Santa, declarada de Interés Turístico Nacional en Andalucía en 2003, es el reflejo del sentimiento cofrade que late en cada rincón de nuestro pueblo.
En estos días santos, nuestras calles se convierten en un templo a cielo abierto. Desde la majestuosa Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación y desde sus respectivas casashermandad, salen en procesión las imágenes que son el centro de nuestra devoción:
- Nuestro Padre Jesús Nazareno, cargando con la cruz de nuestros pecados.
- María Santísima Virgen de los Dolores, cuyo rostro refleja el sufrimiento de una madre.
- San Juan Evangelista y Nuestra Señora Esperanza Macarena, símbolos de la juventud y la esperanza.
- El Santísimo Cristo del Perdón y la Caridad, recordándonos el amor infinito de Dios.
- Jesús de la Humildad y Paciencia, enseñándonos el valor de la mansedumbre.
- Y finalmente, el Resucitado y Nuestra Señora de la Soledad, que nos recuerdan que, tras la oscuridad, siempre llega la luz.
Permitidme que os hable de la singularidad de nuestra Semana Santa. La representación viviente de "la Judea" el Viernes Santo es un tesoro único en el mundo. Siete u ocho personas acompañan a Jesús camino de su crucifixión, portando una cruz de madera a la espalda, recreando con fidelidad y emoción ese momento crucial de nuestra fe.
Desde el Viernes de Dolores hasta el Domingo de Resurrección, nuestro pueblo se transforma. El Domingo de Ramos, las palmas bendecidas ondean al viento en la plaza de la Iglesia de la Encarnación. El Viernes Santo, la solemnidad del Santo Entierro nos recuerda el sacrificio supremo. Y el Domingo de Resurrección, los pétalos de flores lanzados desde los balcones son la explosión de alegría por la victoria de la vida sobre la muerte.
Hoy, en este pregón, os invito a cerrar los ojos y dejaros llevar por los sonidos que nos han acompañado toda la vida. Escuchad la cadencia de los tambores, el lamento de las cornetas, la solemnidad de un himno que envuelve las calles en un halo de recogimiento.
En estos tiempos de incertidumbre, nuestra Semana Santa nos invita a la reflexión, a la oración y a la renovación de nuestra fe. Nos recuerda que, como comunidad, somos más fuertes cuando nos unimos en la devoción y en el amor al prójimo.
Que la música siga sonando, que nuestras hermandades sigan caminando y que el amor por nuestra fe siga iluminando nuestros corazones.
¡Que viva la Semana Santa!
¡Que suene la música del alma!
¡Que Dios y su Bendita Madre, nos guarden siempre!
Gracias a todos los que hacen posible nuestra Semana Santa: cofrades, costaleros, músicos, artesanos y a todo el pueblo de Cuevas del Almanzora.
Ahora, con gran orgullo y emoción, os invito a disfrutar del concierto que nos ofrecerá la banda de cornetas y tambores "La Sentencia". Os pido un caluroso aplauso para todos ellos, pues su música es el alma sonora de nuestra Semana Santa.
Que estas fiestas sean para todos nosotros un tiempo de recogimiento, de perdón y de esperanza. Que el ejemplo de humildad y entrega de Jesús nos inspire a ser mejores personas cada día.
Y a ti, Cuevas del Almanzora, pueblo de fe y tradición, que tus calles se llenen de la luz de los cirios, del aroma del incienso y del sonido de las saetas. Que cada rincón sea testigo de nuestra devoción y que cada corazón se abra para recibir el mensaje de amor y redención.
ANTONIO DÍAZ VICO.